Lucía de Juan García nº de colegiada: M-23642 - C/ Olímpico Francisco Fernández Ochoa, 7 Alcorcón (Madrid)

Ya no quiero ser el mismo de ayer, quiero volar

Ya no quiero ser el mismo de ayer, quiero volar…

 

Esta mañana hablaba con unas compañeras de trabajo de algo que los que nos dedicamos a trabajar con personas mencionamos mucho…tiene que ver con conectar con las emociones que andan culebreando por nuestro ser…tiene que ver también con poder encontrarse. Entro en instagram y veo cien mil perfiles con preciosas infografías que tienen que ver con emociones y con encontrarse con a uno mismo…quedan preciosas, están llenas de colores y me dicen lo que tengo que hacer para ser feliz, son como una receta de Arguiñano, un paso a paso, “afronta tus problemas” “habla de tus miedos” “plántale cara a tu inseguridad” “Sé el dueño de tu vida” pero en el fondo sé que ojalá fuera tan fácil como leer uno de estos post y aplicarlo, la realidad es bien distinta y es que para esto hace falta un proceso mucho mas intenso que navegar por una red social. ¿Qué es eso de conectar con tus emociones? ¿De que va la movida de encontrarse a uno mismo?¿Es esa la receta para ser feliz? Esto de encontrarse con uno mismo tiene mucho que ver con volver a ser quien dejaste de ser, con preguntarle de vez en cuando a ese niño que se nos ha olvidado que fuimos cuales son las cosas que necesita. Se trata de empezar a generar un poco de equilibrio o sanar dejando de hacernos daño y evaluando un poco mas la manera que tenemos de comportarnos a diario en la vida real, en las relaciones que tenemos a nuestro alrededor.

 

Uno tiene que hacer un ejercicio para pensar cuales son las guerras en las que debe entrar, que es lo que me merece la pena y lo que no y sobre todo poner en la balanza el coste/beneficio emocional que va a tener ese conflicto al que se va a enfrentar. Poder pararme, tomarme tiempo para analizar cuanta atención y desgaste me va a suponer embarcarme en determinados tipos de discusiones es lo que me hace disminuir mi estrés, mi ansiedad y necesidad de control sobre determinadas situaciones que tienen que ver con mi familia, pareja o amigos.

Este trabajo tiende a ser tremendamente complejo porque cuesta reconocer que hay situaciones en las que es mejor no gastar tu energía, ¡ojo! Que no se trata de evitar situaciones que suponga conflicto, mas bien esto tiene que ver con poner el foco en lo que/quien te regala paz, calma, armonía y buena energía. Se trata sobre todo de elegir relaciones que te aporten y te hagan crecer, con las que te sientas bien y “apartar” las que te posicionan en la exigencia o la culpa. Es importante hacer este balance en las relaciones porque muchas veces la pregunta que nos hacemos cuando algo no va bien es ¿por qué las cosas no cambian? ¿por qué no dejo de pasarlo mal con esta historia? La respuesta también esta en ti, si me comporto de la misma manera ante la misma situación que nos genera dolor el resultado será el mismo: seguir sufriendo. Para despreocuparnos de algo que nos preocupa tenemos que OCUPARNOS de ello, entonces hay que probar cosas diferentes, actuar de manera distinta, el costumbrismo siempre nos llevará a lo mismo, el movimiento a algo diferente. Cualquier día, cualquier momento, es la mejor oportunidad para probar algo diferente. Como dice el refrán, “el hombre es el único  animal que tropieza dos veces con la misma piedra” yo le añado algo más “hazme un favor y no te encariñes con ella”.

 

Ahora esta bien que pienses que la vida te pide simplemente lo que tu le quieras dar y que cuando uno pasa por situaciones complicadas, con el paso del tiempo entiende que ni tanto estrés, ni tanta preocupación, ni tanta planificación y control merecían el desgaste que tuviste, que una vez mas la vida solo te pide que seas lo mas feliz que puedas ser con lo que tengas en este momento y con lo que tú quieras ser.

 José L. Hernández