Lucía de Juan García nº de colegiada: M-23642 - C/ Olímpico Francisco Fernández Ochoa, 7 Alcorcón (Madrid)

Triangulo dramático

Hace tiempo que Eric Berne (1964), creador del análisis transaccional habló de los juegos psicológicos, que median en la interacción de las personas. En estos juegosen los que a veces participamos, sin conciencia de ello, nos reportan sufrimiento, confusión y conflicto. 

 

Mas tarde Stephen Karpman (1974) describió en el Triángulo Dramático la conexión entre tres roles o papeles que representamos en nuestras relaciones personales. Estos son los roles de Salvador, Víctima y Perseguidor. 

Me gustaría explicar primero uno a uno y luego hablar de cómo se intercambian de una manera recurrente y dramática. Como se hace en el análisis transaccional, aparecerá en mayúscula para diferenciarlos de las verdaderas figuras de salvador, victima y perseguidor.

 

El /la Salvador/a: El que ayuda desinteresadamente a los demás, extremadamente generoso, “el buen samaritano”. Es un rol muy opresor también para la persona que lo ejerce, como queda reflejado en el sufrimiento de padres/madres y dentro de la pareja en la sobreprotección o en la desigualdad. El único placer de la persona en rol de salvador/a es el de sentirse superior sobre la víctima,ayudándola y perpetuando el rol de esta. Desde su posición de superioridad no ve al otro, le anula; a pesar de su aparente bondad y desinterés.

Lo diferenciamos del salvador/a profesional: sanitarios, policías, bomberos, etc. fácilmente identificadopor todos.

 

La Víctima: Me refiero a la Víctima que se reconoce en este estado de inferioridad que le da el rol. Se diferencia de la victima de una agresión fortuita en la calle o la persona que pierde su casa en un incendio. La ctima del rol es la persona que sintiéndose oprimida no usa todo su poder para salir de esa situación. Entra en un desamparo agresivo, culpando al agresor/a o Perseguidor/a sin hacer nada y delegando su vida o su afrontamiento en otros, Salvadores/as a los que atrae. Se mueve entre la acusación y la dependencia.

 

El /la Perseguidor/a: nos convertimos en Perseguidores/assiempre que transitemos uno de los dos roles anteriores.Cualquiera que salve a una persona que no se ayude a si misma, se enfadará con ella. Esta Victima a su vez, se dacuenta y sentirá que es tratado con superioridad y también se enfada con el/la Salvador/. Así en este juego pasaremos de Salvador/a o ctima a Perseguidor/a y así, desde el enfado, nos sentiremos legitimados a aplicar la venganza: “será desagradecido! Se va a enterar” o “pues no me has ayudado nada, que lo sepas, tu no sabes, “toda la vida sacrificada por ti y mira como me lo pagas”.

Es común que se de esta alternancia de roles en una misma persona de manera recurrente, compulsiva y dramática; convirtiéndose este triángulo en una cárcel para la persona, frustración, confusión y malestar.

 

Son muchos los ejemplos del ejercicio de estos roles en nuestro funcionamiento diario y especialmente se dan en contextos de ayuda.  Recientemente fruto de la situación sanitaria consecuencia del covid-19 podemos ver cómo los profesionales sanitarios, a veces, trasladan su rol de salvadores del estado genuino (cuidar, curar, salvar vidas), dentro de su profesión, a la calle, convirtiéndose en perseguidores de los ciudadanos que no cumplen las normas sanitarias, no se ponen las mascarillas o no guardan las distancias, experimentando sentimientos de impotencia, frustración y desánimo.

 

Otro ejemplo de alternancia de estos roles se da en la familia nuclear, fruto del proceso de socialización.Tradicionalmente (si bien no en todos los casos) el padre ocupa una posición de Perseguidor, la madre de Salvadora y los hijos de ctimas. Así cuando el padre hace daño a sus hijos a ojos de la madre (ausencia, dejadez o negligencia) la madre se convierte en Perseguidora del padre. Y cuando los hijos se vuelven desagradecidos con la madre o abusan de su disponibilidad, la madre se convierte en Víctima y estos en Perseguidores.

Es habitual que, cuando en la familia se fomenta la sobreprotección y/o el criticismo se den estos roles a lo largo del tiempo y de alguna manera, “se hereden”. Los hijos a la larga se convierten en Perseguidores de sus padres y estos en Victimas de ellos. A veces vemos esto en las conductas disruptivas de los hijos, oposicionismo, consumo de tóxicos, malas notas, etc.

 

¿Como podemos salirnos de este Triángulo Dramático? Pues lo primero de todo es tomar conciencia, analizar nuestra actuación, nuestro papel, ver en que rol nos movemos en los diferentes contextos de nuestro funcionamiento, trabajo, familia nuclear, pareja. Tomar conciencia de ellos y hacernos responsables para poder salir del círculo:

Puedo ayudar si me lo piden y darme cuenta si,además, quiero salvar para poder pararlo.
Salir del papel de Salvador es poder decir que no a peticiones incómodas o inadecuadas que no queremos resolver. Y parar el rol de ayudador si vemos que nos enfadamos con la persona a la que ayudamos.
Salir de la posición de ctima es hacernos cargo de nuestros recursos personales para resolver nuestra situación y pedir ayuda encontrando así apoyos.
Salir de la posición de Víctima es pedir al Salvador que no nos salve o que sea sincero con nosotros respecto de sus motivos

 

De esta manerano entraremos en rol de Perseguidor y viviremos relaciones satisfactorias, en igualdad, armonía desterrando la impotencia y el malestar de las mismas.

 

 

Isabel De La Parra Jiménez

Psicóloga y psicoterapeuta en Psicología Emociones.