Lucía de Juan García nº de colegiada: M-23642 - C/ Olímpico Francisco Fernández Ochoa, 7 Alcorcón (Madrid)

Parentalización: cuando son l@s niñ@s l@s que cuidan de sus padres

-          Nuestro papel como m/padres es DAR. Nuestro papel como hij@s es RECIBIR-

Cuando nacemos somos seres totalmente dependientes. Es la dependencia vertical de la que hablaba en otro post. Las figuras parentales son las encargadas de dar el cuidado, el sostén, la seguridad, la estructura, el cariño... para que los hijos puedan crecer y desarrollarse sanamente. Y los hijos “sólo son encargados” de recibirlo.

Como diría Minuchin, dentro del sistema familiar, se crean sub-sistemas con sus propios roles definidos. Equipo padres, el sub-sistema parental, y equipo hijos, el sub-sistema fraternal o de hermanos. Cuando estos roles no están del todo claros en la familia crea confusión e inestabilidad sobre qué función ha de realizar cada parte.

En ocasiones, los padres pueden delegar funciones que les corresponden a ellos a uno de l@s hij@s (generalmente el mayor) y entonces esta relación vertical se invierte, y acaban siendo los hijos los encargados de cuidar y sostener a sus padres y/o herman@s, siendo pequeños o no estando capacitados para ello (NO estoy hablando de cuando los padres se hacen mayores y dependientes de sus hijos que ya son adultos).  

A este tipo de relación se le conoce como parentalización y es un tipo de abuso emocional que como tal deja huella en el desarrollo como adulto. 

 

Cuando una mamá o un papá no puede o no sabe ser SU PROPIO SOSTÉN porque están más centrados en que ALGUIEN SATISFAGA SUS NECESIDADES INFANTILES. Pueden ser en situaciones como:  

-          Se está mal-separando o en conflicto con su pareja

-          Una parte fallece o está ausente

-          Padece una enfermedad incapacitante

-          Depresión crónica, TLP, alcholismo…

-          Padres que también han sido parentalizados

-          No han aprendido a cuidar. Familia negligente.

-          ….

Puede acabar buscando ese cuidado en uno de sus hijos en lugar de en otros adultos de su entorno (que podrían ayudar y están preparados para ello emocionalmente porque son adultos!!)

En la consulta me encuentro con personas adultas que han normalizado este tipo de relación en su vida (creo que los hemos normalizado tod@s alguna vez) porque les han dicho:

“Ahora tienes que ser el hombre de la casa”

“Te cuento esto porque tú me entiendes mejor que tu p/madre”

“No me puedes dar más disgustos”

 “No puedo encargarme de todo sola, tienes que cuidar de tus herman@s”

“Bastante tengo con tu padre/hermano para tener que cuidar de ti también”

“Tengo que trabajar toda la semana, te encargas tú de la cena”

 

O directamente no les han dicho nada, pero les han hecho sentir que DEBÍAN encargarse porque era lo que les había tocado, su papel.

O aún más feo y más violento, “si tú no me paras me hago daño porque no puedo manejar lo que siento”. Aquí ya estaríamos hablando de una situación de abandono, ambivalencia y mucha mucha confusión.

Sea como sea, el mensaje implícito que envían los padres a los hijos es TE NECESITO para sobrevivir. NECESITO que seas tú un “adulto” que se encargue porque yo no puedo. Y eso es colocarles en un lugar que no les corresponde y para el que no están preparados. Es  una sobre exigencia. Es un abuso emocional.

 

¿Qué pasa con es@s niñ@s cuando crecen?

Va a depender de muchos factores, entre ellos si han tenido otras personas de apoyo en su vida que les hayan podido sostener y guiar. También de qué funciones les han delegado sus progenitores, qué edad tenían entonces y durante cuánto tiempo.

Hay una línea continua de mayor o menor gravedad y por tanto. Desde las estrategias “más sanas” de afrontamiento generalmente me encuentro con adultos que no han podido vivir su infancia plenamente, que han tenido que “madurar  muy rápido”.

- Adultos mega hiper responsables. Con una autoexigencia importante. Que han cumplido su papel de cuidadores a la perfección y lo siguen haciendo con las personas de su entorno.

- Personas que dejan a un lado sus necesidades para atender la de los demás. Todo lo suyo está en un segundo plano.

- Con culpa si sienten que se alejan o no se están encargando lo que debieran de sus progenitores.

- Que no se permiten pedir ayuda. Que sienten que tienen que poder con todo.

- Que siguen encargándose de sus hermanos pequeños como si fueran sus hijos, por lo que la relación de hermanos está deteriorada o es inexistente (desconectados del sistema fraternal).

 

Si por suerte han conseguido salir de la demanda de satisfacción de necesidades de sus padres, podrán tener una vida propia. Con todo lo que implica.

Si no, seguirán atrapados.

Cuanto mayor fuese la desorganización y la confusión a la que han sido sometidos, mayor será la desorganización emocional, la ambivalencia de sentimientos, el sufrimiento emocional y “más insanas” las estrategias de afrontamiento.

 

Si como madre o padre te has sentido identificado…

Toma conciencia, pide ayuda, estás a tiempo de reparar.

 

Si como hij@ ya adult@ te has sentido identificad@...

Cuida de ese niño que fuiste, sigue estando ahí herido, necesitando sostén por tu parte. No dejes sus necesidades a un lado, son importantes. Tienes derecho a vivir tu vida. No tienes que cuidar siempre, está bien dejarse cuidar.

 

Lucía