Lucía de Juan García nº de colegiada: M-23642 - C/ Olímpico Francisco Fernández Ochoa, 7 Alcorcón (Madrid)

Del amor y otras pandemias

DEL AMOR Y OTRAS PANDEMIAS

 

El pasado marzo, la ciudad china de Xi’an fue la primera en confirmar que el número de peticiones de divorcio había registrado un aumento sin precedentes durante los primeros días en los que se relajó la cuarentena y se pudo acceder a los juzgados. Parece que el confinamiento ha puesto a prueba la estabilidad de muchas relaciones al vernos obligados/as a una convivencia intensa y prolongada con nuestras parejas, cosa que también ocurre en verano y navidades, fechas tras las que también hay un incremento de divorcios exponencial.

Los procesos amorosos forman parte de la vida de todas las personas. Queramos o no vivimos pérdidas, encuentros, amores, desamores, establecemos vínculos afectivos, sufrimos cambios, tememos, confiamos en la vida y en los demás o ponemos freno a los encuentros, nos aproximamos, nos retiramos, rompemos los vínculos, los cambiamos, repetimos formas de vincularnos, damos paso a nuevas posibilidades…, en cualquier caso el amor por exceso o por defecto siempre forma parte de nuestras vidas y preocupaciones.

Hay muchas personas que sufren porque no son capaces de vincularse y, sin embargo, desean hacerlo, o porque se vinculan mal, o con altos precios y con dolor.

Como señala Fina Sanz en su libro Los vínculos amorosos, la dificultad de vivir el amor se refleja muchas veces en dos cuestiones:

-       La falta de amor a sí mismo/a

-       No saber dar y recibir amor en relación a los demás

El amor hacia uno/a mismo/a es un aprendizaje fundamental.

La persona que no se ama muestra dificultades para aceptar ser amada gratuitamente, se siente no merecedora de ese amor y espera ser abandonada, ya que no se considera valiosa como persona.

Si una persona no se siente merecedora de amor, es más fácil que genere dependencia con quien se lo ofrece, lo que supondría no vivir una relación sana.

Por otro lado, la dificultad de recibir amor lleva aparejada la dificultad de dar amor, porque al no permitirse recibir, la persona se siente permanentemente con carencias y vacíos.

Empecemos entonces por el principio, aprendamos a amarnos a nosotros/as mismos/as.

 

Virginia Mora

Colaboradora de Psicología Emociones