Lucía de Juan García nº de colegiada: M-23642 - C/ Olímpico Francisco Fernández Ochoa, 7 Alcorcón (Madrid)

Adiós Maya o cómo explicar la muerte de una mascota a l@s niñ@s

A las personas adultas nos cuesta generalmente hablar o pensar en la pérdida de un ser querido. Para nuestr@s hij@s, el fallecimiento de su mascota probablemente sea la primera experiencia que tienen con la muerte. Van a pasar por un proceso de duelo. Entenderles y comprender la relación que tenían con el animal va a facilitar que les acompañemos de una mejor manera.

En casa teníamos a Maya, nuestra perra. Mis hijas han nacido y crecido con ella en casa. Para ellas, Maya no era una mascota sin más, era parte  de la familia. Conectaban increiblemente.

Maya murió con 12 años, de una enfermedad terminal. Igual que nos pasa con las personas, la forma en la que se van importa para poder elaborar el duelo. En nuestro caso, nos dio tiempo a poder hablar con mis hijas de la muerte y de la enfermedad. A poder anticipar el dolor y la tristeza de la pérdida. A tener conversaciones interesantes sobre el amor. Sin embargo, cuando las mascotas mueren de forma trágica e inesperada, la pérdida es más difícil de elaborar. Si la muerte sucede de forma repentina nos recuerda lo imprevisible que es el mundo y que las personas o animales que amamos se pueden ir sin previo aviso. 

Por supuesto, a l@s niñ@s hay que hablarles de la muerte sin mentiras. Adaptar el mensaje a su edad y capacidades pero no mentirles. L@s peques menores de 5 años tienen dificultades para entender el concepto de la muerte. No les ayudamos con mensajes ambiguos como "se ha ido a otro lugar", "se ha escapado"... Necesitan entender que es una situación definitiva.

Seguramente expresen su tristeza o malestar de alguna forma. Esto no quiere decir que lo hablen directamente o que se pongan a llorar siempre. A veces puede parecer que no les afecta de primeras, pero lo pueden expresar a través del juego, por ejemplo.

Aunque a veces nos pueda doler también como adult@s, tenemos que acompañar a nuestr@s hij@s en su tristeza y validarla. Nunca negarla o prohibirla. Acompañar también puede ser jugar a  los juegos que propongan donde a lo mejor inventan  que alguno de sus peluches enferma y muere.

Si también estamos tristes, no esconderlo. Explicarles como nos hace sentir que nuestro animal ya no esté. Como lo afrontemos como adult@s va a ser el ejemplo que tomen.

En mi casa, parecía el primer día que "nada había pasado" hasta que días después surgieron de manera natural las preguntas sobre la muerte con más detalles. También querían que les contásemos anecdotas de Maya, ver fotos y videos y recordarla a su manera.

Si surgen las conversaciones de manera natural, abordadlas y hablar sobre ello. Hablad sobre el animal con cariño, que no se convierta en tabú. Necesitan que les sostengamos y contengamos en esto.

Cuando fallece una persona, hay un ritual social establecido que nos ayuda a reconocer la vida de esa persona y a empezar a elaborar el duelo y es asisitir al tanatorio, velatorio o al entierro. Cuando fallece una animal, socialmente no existe nada similar.

Como es bien sabido que este tipo de rituales de despedida ayuda al proceso de duelo, en casa decidimos inventarnos nuestro propio ritual de despedida para Maya. Así que compramos un arbol frutal y fuimos a plantarlo juntos. Decidimos en ese momento que cada uno diríamos unas palabras para honrar la vida de Maya y el lugar que ha ocupado en nuestra familia. Decidimos que lo cuidaríamos para que diese frutos y poder recordar a Maya a través de ellos. Fue muy emotivo.

Este ritual como cualquier otro que pueda ir acorde a vuestra familia  va a servir a elaborar la pérdida y honrar la vida.

 

Lucía